Entre las tantas cosas que leo a diario, a veces me gusta urgar entre los libros de mi madre y asà es como dà con el libro “La inteligencia emocional” de Daniel Goleman; ya antes habÃa leido algunos libros acerca de Inteligencia emocional y en la Quinta Parte del Libro se habla del Alfabetismo Emocional.

Suena muy sencillo pero es bastante complicado hacer parte de nuestra vida el sencillo esquema del semáforo; esto se debe a que Primero sentimos y luego pensamos.
A la mente racional le lleva más tiempo que a la emocional registrar y responder:
El Primer Impulso en una situación emocional es la del corazón y no la de la cabeza.
Para tener claro de que hablamos la definción de impulso dice:
Tendencia a actuar sin una deliberación previa. Fenómeno contrario a un acto de voluntad.
El esquema del semáforo es utilizado en la educación de niños, aunque a nosotros los más grandecitos no nos vendria mal; a quien no le ha pasado que esta en una avenida a medio dÃa, en un embotellamiento y lo primero que hace es tocar el claxon del auto, el de adelante se enoja y le dice un par de malas palabras y en menos de 10 minutos ya tenemos una trifulca armada.
Los impulsos son dificiles de controlar, sobre todo por que el ser humano por naturaleza es pasional, y es que los momentos de decaimiento asà como los de entusiasmo dan sabor a la vida, pero es necesario que guarden un equilibrio.
Los romanos y la primitiva iglesia cristiana llamaron Temperantia al control del exceso emocional. Cuando las emociones son demasiado apagadas crean aburrimiento y distancia y si son extremas y persistentes pueden volverse patólogicas.
Con esto se entiende que los impulsos pueden llegar a ser buenos o malos en menor o mayor medida; el impulso de comprarte tu Nintendo DS sacrificando un poco la economÃa no es malo, se vuelve malo cuando el impulso de comprarlo y sacrificar la economÃa es el número diez.
Los impulsos o excesos emocionales son más marcados en las relaciones, como cuando llegas a la Universidad por tu chica y la encuentras hablando con otro tipo, no sabes que pasa pero ya tienes ganas de romperle la cara, es en momentos como ese cuando el esquema del Semáforo puede evitarte un gran problema, te calmas, piensas en que pasará si solo es un amigo pregunta por alguien o si de verdad esta intentando algo con tu chica, y piensas que pasarÃa si solo platicaban o que pasarÃa si le rompes la cara en la puerta del Colegio, ya que lo tienes claro te acercas y reaccionarás de una manera en la cual ya pensaste en lo que puede o no pasar.
Por lo general, después de detenernos y pensar las cosas, obtenemos un panorama más amplio y con más variables que nos pueden llevar a evitar confrontaciones innecesarias y sin sentido; suponer que algo pasa sin tener las bases es muy sencillo y más cuando se trata de una emoción, creanme es algo con lo que he tenido que lidiar y ahora estoy aprendiendo a no suponer tanto.
Desde que empecé a leer libros de inteligencia emocional dejé de ser tan impulsivo, aunque algunas veces me han dicho que no hago las cosas por miedoso, quizás soy miedoso pero hasta ahora son muy pocas las cosas que he hecho de las cuales me haya arrepentido o no haya salido bien librado.
La noción del semáforo es regularmente utilizada en momentos en los cuales estamos a punto de estallar en furia, sentirnos ofendidos, romper en llanto y ofrece una conjunto de pasos que seguir para lidiar con estos sentimientos de una mejor manera; el semáforo es la receta detrás de aquella frase tan común que dice: Pensar antes de Actuar.
Aprender a pensar antes de actuar nos hace tener un caracter más templado y tomar desiciones más sabias, y es que también es inteligente saber como manejar nuestras emociones.
Cualquiera que sea nuestra actividad calmarnos, pensar y después poner en práctica el mejor plan será siempre una decisión sabia; yo por mi parte he aprendido a hacer del semáforo parte de mi vida.
Esta no es una investigación cientÃfica solo es una reflexión acerca de uno de los tantos temas del Libro Inteligencia emocional del autor Daniel Goleman y la hecho pensando en muchos que como yo alguna vez por dejarse llevar por el momento cometieron un error. 
Fuentes:
Goleman, Daniel. La inteligencia emocional. Edit. Vergara. México 2000
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